Con una expensa promedio que supera los $316.000 y atrasos que trepan por encima del 25% en algunos edificios, la deuda condiciona fondos de reserva y mantenimiento, mientras crece la discusión sobre costos, transparencia y uso de tecnología para ordenar la administración en un contexto de menor capacidad de pago
La morosidad en el pago de expensas alcanzó al 31% en la Ciudad de Buenos Aires, en un escenario de suba sostenida de costos y deterioro del poder adquisitivo. Con una expensa promedio que supera los $316.000, los consorcios empezaron a registrar impactos financieros y también tensiones en la convivencia.
El fenómeno se profundizó tras un 2024 marcado por fuertes incrementos. Durante 2025 se observó una desaceleración en el ritmo de aumentos, aunque la capacidad de pago de propietarios e inquilinos quedó condicionada por el desfasaje entre inflación y actualización de costos, la reducción de subsidios y el peso creciente de salarios y servicios básicos.
Cuando el atraso en los pagos escala por encima del 25%, se resienten los fondos de reserva, se postergan trabajos de mantenimiento y aumentan las fricciones entre vecinos. En ese punto, la deuda deja de ser un problema individual y pasa a afectar el funcionamiento del edificio.


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